De verdad que no entiendo tanto elitismo barato que ha provocado la creación de las cien universidades “para el bienestar” propuestas por el nuevo gobierno.

No se entiende que el modelo en el que se basan está más cercano al de las Normales Rurales que al de la UNAM.

Se lanzan cuestinamientos ¿in?‐voluntariamente estúpidos. Que de dónde van a salir los profesores e investigadores; que cómo se va a conseguir que se consoliden en los rankings internacionales… Como si la UNAM fuera un modelo de institución pública, como si ésta cumpliera su deuda social con el pueblo mexicano; como si no se reparara en el daño que ha provocado el centralismo priista, como si las instituciones no fueran capaces de evolucionar.

Lo que parece es más bien una pataleta porque esos recursos no se los dieron a ellos y porque no se los puso a ellos a cargo del reparto del botín (que así es como consideran al presupuesto y a la asignación de plazas).