El discurso del Presidente en el Zócalo abre efectivamente una perspectiva de las motivaciones y objetivos de las decisiones tomadas durante la transición, y de los puntos de mayor interés al inicio del sexenio.

La candidez con la que se presentó al pueblo un informe y carta de inteciones dibuja nítidamente la intencionalidad —falta lo que la práctica nos depare— del {jefe del} ejecutivo.

Muchas dudas fueron aclaradas; muchos mensajes, entendidos; muchas posturas, definidas; mucho amor, expresado.

En general, un festejo que a la vez convoca a permanecer atentos y de pie.