No les basta con soportar y promover el horror conceptual que significa llamar a este estado “Ciudad de México”, y abreviarlo de la estúpida manera en la que lo han hecho; además, lo expanden.

Cuando uno se refiere a “la” ciudad de México se habla de una ciudad (sustantivo) cuyo nombre es “México”; esta ciudad que en el agún momento estuvo contenida en el territorio del otrora Distrito Federal, fue creciendo y hoy puede entenderse como la mancha urbana que ocupa la antigua ciudad y su zona conurbada (con‐urbado: ser la misma urbe). Cuando uno se refiere al estado Ciudad de México, se habla de un estado cuyo nombre es “Ciudad de México” y que es una entidad federativa con fronteras políticamente definidas.

Así que se puede hablar de que algo pasa en la ciudad de México (la entidad urbana) o de que algo pasa en Ciudad de México (la entidad federativa; esto es, en el estado de Ciudad de México), pero no de que algo pasa en la {estado} Ciudad de México, pues esto es ridículo. En otras palabras, si se escribe “Ciudad” (con mayúscula) se refiere a el estado y por lo tanto no se puede usar el artículo “la”.

Si van a usar denominaciones ridículas, por lo menos tengan la bondad de respetar la semántica correspondiente.

Nota: Ciudad de México no es técnicamente un estado de la república; el llamarlo así es para hacer más claro el asunto.