Dejando de lado la supina ignorancia de llamar “dictador” a Maduro, el hacerlo en un acto del que está ausente y en el que su participación no llegaría a tangencial, y el tratar de empañar con protestas vanas un acto republicano y soberano de la nación, los pinta como la oposición desubicada e insustancial que tenderán a ser.