Hoy desperté (i)
Hoy, después de quitarme las estorbosas sábanas, encontré entre mis recuerdos un sueño borroso, cada vez más. Encontré una escena aislada, la tomé y quise conectarla con las otras pocas —también aisladas— que tenía, pero, al centrarme en ésta, las demás desaparecieron y no volverán y, entonces, cuando me enteraba de que las otras habían huido, la que estaba retenida se fue también. Descubrí que mis pies hacían un movimiento uniforme y tranquilo, formando círculos con los dedos, obligaban a que las figuras aparecieran, pero éstas desaparecían en cuanto eran vistas o tal vez antes. Un poco molesto, sentí mis ojos irritados y también mi estómago. Una marca roja que se dibujaba sobre mi muslo derecho hizo que me diera cuenta de que, antes de despertar, estaba ya vivo, pero no me explicó por qué había que despertar, por qué no puedo permanecer dormido… para siempre, por qué mi cuerpo no me deja y por qué no me pregunta. Tal vez después lo averigüe.
La noche de anoche me llamaba, había dejado sus huellas sobre mí, en mi cuerpo de donde no se borran y de donde las tendrán todavía mis hijos ¿Cuáles? Los que vengan: hay que tener hijos, eso es inevitable. Estiré mis manos, toqué mis pies, mi espalda se encorvó dolorosamente, volteé hacia la ventana que resplandecía. Un sol que sale sin importar lo que pase: Él me despertó, por él siempre despierto, sin importar lo que pase…