micros
«No es verdad que vivimos, no es verdad que duramos en la tierra […] Pero por breve tiempo hagamos nuestros los hermosos cantos» Espero dormir pronto, antes de que una maldición silent‐hill‐iana se apodere de mi habitación: Yo no soy muy bueno con los acertijos… #oxímoron: filósofo gringo | racionalidad hegeliana | justicia soberana | vida en común | utilidad monetaria | milenio diario | De las penurias miles que me acarrea mi finitud, una especialmente delesnable: Tener que consumir la vida ajena y aún sentir dolor por ello. Y la maldita noche que cae y no se calla; malditos sus ruidos y los rufianes que se cobijan en su manto frío y desalmado. Malditos aullidos. Entretanto, los animales que debían custodiar la entrada decidieron que el calor ameritaba una siesta, y así fue que Martín conocio el miedo Cuando sintió el frío de la metralleta supo que no era un chiste, aunque muy tarde para sus chillidos porcinos, que tanto le ayudaron antes. «Qué pobres estamos todos, sin un pan para comer, porque nuestro pan lo gasta el patrón en su placer» En un camino de una sola vía, caminar en contra‐sentido implicaría no caminar. Soluciones: Construir otra vía | Pasar por ellos sin tocarlos Y entre tantos zapatos se sintió solo: todos querían ser comprados, arrebatarle la gloria de ser pisoteado cada día. No duele, sólo asfixia. No quiero que la locura se adueñe de mi mente, pero que la razón gobierne mi cuerpo no resultó muy bien. Aunque lo extraño: mucho más vivo. Antes de abrir la puerta, quizás deberías asomarte: Puede no gustarte lo que veas, puede que la vergüenza te carcoma ante la mirada ajena. Lo conseguiste: mucho trabajo y dolor me costó decirte que te odio ¿Por qué quieres que lo repita? Los muertos que nos acompañaron están por abandonarnos, algunos ya para siempre. Compartir esta tierra húmeda por un rato; luego, a seguir. Hoy se abren las puertas del Mictlán y los muertos nos visitan ¿Habrá que decirles la mierda que es ahora? ¿O ellos a nos de la transmierda? Incrustado en todo este entramado de piel, huesos, tejidos, sangre… en este cuerpo indiscreto, sólo se encuentra el ciego deseo por vivir. «Visto lo visto, todo el mundo es listo» No creo que comer fango sea mala idea, ni tampoco caminar hasta abrirse los pies. Mala idea, creer que es posible vengarse de la vida. Volver a este mundo luego de haberlo dejado; encontrarse otra vez con árboles, con calidez, con cielos, con flores… y la gente; abrazarla. Gracias a la opresión en el pecho que no te deja respirar (como en el llanto, como con el agua helada) se encuentra la angustia objetiva. Quitó una rama: ahí, en la rivera del Balsas, encontró a su mujer con el terrateniente. Hirviendo todo en furia, se fue. Volvió con la bola. No, ese lugar‐tiempo, el de la perfecta felicidad [perfecto parasitismo] no lo vamos a encontrar después: le hemos renunciado para vivir. El tener que respirar todo el tiempo, sin poder detenerse, a pesar de mi pesar; el no poder dejar de vivir sin morir: La condena primigenia. …Ahora bien: no se puede pensar en volver por el camino que no se ha andado; así que se iría hacia adelante, aunque se vaya de regreso… En el malhadado camino a nada; la pena de andarlo se resarce por las frescas sombras de los árboles y los cruentos filos de las piedras. En la cabeza, en el cuerpo, en los huesos queda sólo la huella profunda del tiempo en que estábamos juntos. Apenas ayer, tan feliz contigo. En aquel lugar, con esa pared vestida con su enredadera, mientras dentro se le acabó el alma a la que custodiaba su razón para despertar. Si no hubiera en el fondo del cuarto ese retrato suyo, con la esperanza en la cara, si no lo hubiera oído… si no pensara, yo podría. «Entre santa y santo, pared de cal y canto» No pudo responder a su pregunta, tan concreta; no pudo darse cuenta de lo que significaba el tintileo de sus ojos tristones. Sólo calló.