Se mueven rápido

9 de agosto de 2012

La oligarquía se está moviendo rápido:

Ayer expropiaron la frecuencia del proyecto de Banda Ancha de MVS aduciendo que no lo utilizaban (cuando MVS había presentado un proyecto que la SCT saboteó), beneficiando a Televisa.

Hoy, remueven al juez del caso de Mexicana de Aviación que valientemente había puesto un alto a las arbitrariedades de la misma SCT para llevarla a la quiebra (y que incluía amenazas contra los probables inversionistas y exigencias de pagos por adelantado de deudas), beneficiando a sus competidores nacionales y extranjeros.

Hoy también el IFE se descara ignominiosamente: Afirma que ellos contaron sólo trece espectaculares de Peña Nieto en todo el país en los primeros cinco días de campaña (cuando, desde el primer día, yo, un solo individuo sin más medios que un boleto de autobús, conté personalmente muchos más; sólo en la ruta Observatorio‐Toluca había por lo menos —y para estar seguro de no mentir— veinte). Además, se niega entregar un reporte preliminar de la fiscalización al PRI, con el alegato absurdo de que “no hay fundamento legal” para hacerlo. Aducir eso es reconocer que no hay fundamento legal para negarse, sino que se trata de una simple falta de voluntad o que nos digan los del IFE, ¿cuál fue su fundamento legal para obligar a los candidatos a firmar un “pacto de civilidad”?: Su fundamento legal fue querer joder a AMLO y como eso no se consigue en este caso, se negaron. Punto.

Por su lado, Beltrones, Gamboa Patrón, y Peña Nieto declaran insistentemente que buscan sacar las reformas neoliberales fiscal (para aumentar impuestos; por cierto que el CCE ya salió a abrirle camino diciendo que —él, pobrecito— necesitará ochocientos mil millones de pesos más “para cumplir”, pero eso no lo dijo en la campaña, ¿o sí? Todo lo que hizo fue decir que no había dinero para las propuestas de un candidato que sí dijo de dónde y cómo iba a salir el dinero sin subir impuestos ni endeudarse), laboral (contratación a prueba, pago por hora, despido sin necesidad de justificación), energética (entregar la renta del petróleo —más— y de la electricidad —más— a empresas extranjeras y a una que otra nacional, pero de sus compadres) y de seguridad social (eliminar las contribuciones obrero‐patronales, aumentar la edad de retiro, dar más libertad a los bancos para especular con las Afores que de por sí cobran más comisiones que los rendimientos que generan).

Todo, pues, en marcha para el posible sabadazo de la medalla futbolera y para el inicio del sexenio con el remate de la dignidad, el futuro y la riqueza del país. Y que todos los que defienden el triunfo ínclito de Peña Nieto sepan de qué son cómplices.

Me quiero morir, que me coma el tiempo y me arrastre por lo que fui, por los tiempos insaciables de antaño, por el sentimiento que se acaba