Provocado y sin paz

2 de febrero de 2009

Encierro de toros en fiestas de Tlacotalpan, Ver., dejan al menos 12 heridos

Tomado del portal electrónico de La Jornada en el domingo 1 de febrero de 2009 (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2009/02/01/encierro-de-toros-en-fiestas-de-tlacotalpan-ver-dejan-al-menos-12-heridos) Andrés Timoteo Morales, corresponsal

  • Si bien las víctimas no estaban lesionados de gravedad, los 10 animales que corrieron en el embalse fueron blanco de una paliza por parte de los participantes.
Tlacotalpan, Ver. Un encierro de toros con motivo de las fiestas de la Virgen de la Candelaria se convirtió en una paliza que propinó la turba a los semovientes. Foto: Miguel López / La Jornada
Tlacotalpan, Ver. Un encierro de toros con motivo de las fiestas de la Virgen de la Candelaria se convirtió en una paliza que propinó la turba a los semovientes. Foto: Miguel López / La Jornada

Publicado: 01/02/2009 16:34

Tlacotalpan, Ver.  Al menos doce personas heridas es el saldo hasta el momento del encierro de toros en las fiestas de la Virgen de la Candelaría en esta ciudad. Ninguno de los heridos era reportado de gravedad no así los diez toros usados para el embalse que fueron blanco de la muchedumbre.

La turba no dejó de golpearlos incluso ya derribados. Y la paliza que sufrieron los semovientes obligó a las autoridades a recortar dos horas el tradicional encierro taurino que marca la víspera del 2 de febrero, fiesta patronal de la Virgen de la Candelaria.

Aun así, la alcaldesa del lugar, Esperanza Burela Villegas, aseguraba a todos los que la abordaron: "no hubo un solo herido ni persona ni toro. Nada de sangre". La edil por supuesto ignoró las cientos de cartas enviadas en las semanas previas  por organizaciones protectoras de animales que exigieron la suspensión del embalse taurino.

María del Carmen García Elías, presidenta de la agrupación Unidos por los Derechos de los Animales, informó que junto con las organizaciones La Roca y Amigos de los Animales dirigieron cientos de cartas al ayuntamiento de Tlacotalpan y la alcaldesa se negó a emitir una postura al respecto.

"Ni acuse de recibo ni audiencia obtuvimos", señaló. Los activistas calificaron como "un espectáculo salvaje y sanguinario" al encierro de toros que año con año se realiza en la llamada Perla del Papaloapan.

La unidad municipal de Protección Civil informó que hasta las 17 horas había 12 personas heridas, una de ellas con lesiones en el abdomen por la embestida de un semoviente.

Para mañana lunes se realizará el tradicional paseo de la Virgen de las Candelas a bordo de una piragua por el mítico Río de las Mariposas.

Retado, provocado, lastimado. Se defienden uno y el otro; temeroso, ataca… ¿cuánta furia necesita un ataque? Se defiende un poco, no lo suficiente, no lo que puede… sólo un poco, para amedrentar, para ahuyentar, para que lo dejen en paz… paz, ¿paz?

Envuelto por una turba violenta, exige algo de paz. Exige, sí; no hay favores con esta gente enfiestada y febril; gritona, fúrica, enardecida de probar valores vanos y gritos que los hacen hombres.

Y los demás, los que primero retan e imponen, los que quieren obediencia ciega, dolor agradecido, rendición de la voluntad. Primero provocan, impunes y felices; luego exigen rendición, pero no total, sólo la suficiente para que el reto se mantenga. Un reto seguro, resguardado, para que sigan demostrando su hombría, ellos, los castrados por el sistema.

Una lesión pequeña respondida con furia, con rabia, con desventura de la que sólo es capaz el resentimiento del impotente, que encuentra una forma de imponerse —«hombre impotente, mujer golpeada»—. Ellos, que desprecian, ofenden y lastiman la vida, indiferentes ante la crueldad —«la tortura no es arte ni cultura»—; y que se preparan para festejar a la Candelaria, para vestir de gala un muñeco y adorarlo, cuidarlo, amarlo, obedecerlo, entregarle el fruto de su trabajo.

Ellos, veracruzanos. Los que tienen un gobernador ladrón y asesino, los que viven en la sierra donde las mujeres son violadas y asesinadas por el ejército; ellos, desatando su ira contra animales domesticados. Indignados por la defensa, pequeña defensa, de una dignidad.

En la cabeza, en el cuerpo, en los huesos queda sólo la huella profunda del tiempo en que estábamos juntos. Apenas ayer, tan feliz contigo.