Bitácora

  • Mi padre era granadero y era re‐cuate del estudiante:
  • Les daba pa sus granadas, les apostaba por el Atlante.
  • Hoy les da para sus tunas por atrasito y por adelante;
  • hoy dice que vive triste, pero prefiere ser ignorante.
Chava Flores. “El hijo del granadero”

También los hombres segregan lo inhumano. En ciertas horas de lucidez, el aspecto mecánico de sus gestos, su pantomima carente de sentido vuelven estúpido cuanto les rodea. Un hombre habla por teléfono detrás de un tabique de vidrio; no se le oye, pero se ve su mímica sin sentido: uno se pregunta por qué vive. Este malestar ante la inhumanidad del hombre mismo, esta caída incalculable ante la imagen de lo que somos, esta “náusea” como la llama un autor de nuestros días, es también lo absurdo. El extraño que, en ciertos segundos, viene a nuestro encuentro en un espejo; el hermano familiar y, no obstante, inquietante que volvemos a encontrar en nuestras fotografías son también lo absurdo.

Albert Camus. “Los muros absurdos”. En El mito de Sísifo: Ensayo sobre el absurdo. Buenos Aires: Losada, 2002. pp. 24-25

Así se define “gato” en el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española de 1734

GATO. f.m. Animal doméftico, y mui conocido, que fe cria en las cafas, para limpiarlas de ratones y otras fabandijas, tiene la cabéza redonda, las orejas pequeñas, la boca grande y rafgada, el hocico adornado por un lado y otro de unos bigotes à modo de cerdas: las manos armadas de corvas y agudas uñas, el cuerpo igual, y la cola larga. Relucenle los ojos en la obfcuridad, como fi fueran de fuego: y tiene la léngua ta afpera, que lamiendo mucho en una parte, la defuella y faca fangre. Háilos de varias colores. Es tomado del latino Catus, que fignifica Aftuto y fagaz. Lat Felis. Fr.L.De Gran.Symb.part.I.cap.14.§.2. Las aftúcias y affechanzas que el gato tiene para cazar y parar hurtar, cada día las vemos. Huert. Plin. lib. 8. cap.57. Pues hemos tratado de los ratones, y de todas las efpecies de ellos, jufto es tratar ahóra de la naturaleza del gato, fu capitál enemigo.

Si partimos de la revelación primera del prójimo como mirada, hemos de reconocer que experimentamos nuestro incaptable ser-para-otro en la forma de una posesión. Soy poseído por el prójimo; la mirada ajena modela a mi cuerpo en su desnudez, lo hace nacer, lo esculpe, lo produce como es, lo ve como nunca jamás lo veré yo. El prójimo guarda un secreteo: el secreto de lo que soy. Me hace ser y, por eso mismo, me posee, y esta posesión no es nada más que la concienca de poseerme.

Jean‐Paul Sartre. El ser y la nada. 3, III. Buenos Aires: Losada, 1998; p. 455.

El tipo de consideración que sigue al principio de Razón es el racional, el cual sólo es válido y resula útil tanto en la vida práctica como en la ciencia; la perspectiva que aparte su mirada del contenido de ese principio es la propia del genio, la única que vale y es útil en el arte. La primera es la forma de ver las cosas propia de Aristótles, la segunda es en suma la propia de Platón.

Arthur Schopenhauer. El mundo como Voluntad y Representación. 1, III; p. 218.

Tampoco si existiera un conocimiento que haga inmortal, sin saber cómo usar la inmortalidad, tampoco habría utilidad de este conocimiento.

Sócrates‐Platón. Eutidemo, 289b.
Lo conseguiste: mucho trabajo y dolor me costó decirte que te odio ¿Por qué quieres que lo repita?