0.3

Para finalizar —y cambiando un poco el tema— me es necesario señalar que escribo esto tratando de introducirme por los intrincados caminos de la constitución ontológica del humano y de sus consecuencias éticas; de lo que significa, para un existente, no tener consigo lo necesario para realizarse y, sin embargo, tampoco poder alcanzar jamás una entidad distinta —y distante— de la suya. No se trata, ni de cerca, de un intento por establecer un sistema, sino de un primero y titubeante ensayo del acometimiento contra las limitaciones ontológicas humanas, acometimiento destinado siempre al fracaso, a «encontrar la gloria en su ruïna» y, sin embargo, enaltecedor y vivificador como pocos y, en su manera, como ninguno.