micros

El mundo, receloso de sí, se entrega diáfano tras una pocas súplicas, sufrimientos, torturas, y muertes del alma: lástima que es inefable.

2009-12-30

«También la ira me dijo “¡mata!”, también la ingrata me abandonó»

2009-12-30
Primero lazaron sus manos y le pidieron que rezara. Cuando conrtaban su lengua, sólo miradas de odio le ofrecían. Ya colgado, gritaban ¡VCR!