micros

El mundo, receloso de sí, se entrega diáfano tras una pocas súplicas, sufrimientos, torturas, y muertes del alma: lástima que es inefable.

2009-12-30

«También la ira me dijo “¡mata!”, también la ingrata me abandonó»

2009-12-30
Y se hizo una chocita de paja, que cayó con la noche. Nuevamente la levantó. Nuevamente cayó con la noche… En silencio, durmió bajo tierra.