Explicaciones ontológicas e implicaciones éticas de la soledad

Introducción

§ 0.4

La pretensión de esta tesis es, en primer lugar, abordar lo que significa, en el contexto de la existencia humana, la soledad para, a partir de esta condición tan ineludible cuan indeseada llegar a un planteamiento ético. No se entiende por “planteamiento” una prescripción o una escala axiológica, sino la mera descripción y el estudio de la manera en que se desarrolla la existencia y de su valor vivencial y, por lo tanto, de lo que se pretende obtener con cada uno de los actos y de lo que subyace en el comportamiento humano en general.

Es necesario, sin embargo, para lograr esto, establecer en primer lugar una base ontológica que fundamente lo que habrá de estudiarse y concluirse como propósito general de este trabajo pues, de otra manera, no sólo aparecerían inexplicables, ambiguas y hasta insensatas muchas de las afirmaciones que se encuentren más abajo, sino que se estaría dejando sin explicar el punto de partida —la soledad entitativa— como si fuese ésta una condición que se entendiese de suyo, una noción simple o como si pudiera la sola mención de su palabra implicar, para todos, todos los campos semánticos que es necesario tener en cuenta para una comprensión no tergiversada del mensaje que se pretende transmitir.

Este basamento ontológico debe entenderse en un sentido acotado, pues no se tratará de un estudio de los entes en general sino sólo del ente humano y del fundamento y las consecuencias de su actuar.

En el transcurso de la tesis se pretende abordar ciertos temas que, así para posicionarlos y estudiarlos de una manera más clara, como para indicar similitudes y diferencias con la tradición filosófica hacen indispensable una discusión (que pretenderá llegar a dialogo, en la medida en que esto sea posible) con otras nociones y concepciones, ya sean justo del mismo tema, ya sobre otros que los impliquen como premisas o como conclusiones. Para esto se pretende establecer esta discusión con textos y no con autores; lo que es decir que no se analizará detalladamente el contexto histórico-biográfico ni histórico-intelectual a menos que se considere verdaderamente relevante para la comprensión cabal de lo que se dice en el texto. Lo anterior se justifica porque en ningún caso será tomada como premisa, ni mucho menos como conclusión el que un autor haya sostenido lo que se afirma en el texto1, sino que los argumentos presentados en la tesis se contrastarán con los presentados en el texto de que se trate y, de esta manera, se pretende que en este trabajo se contenga —en el cuerpo del texto mismo— todos los elementos que puedan contribuir a su aprobación o reprobación. Tampoco el citar un texto o un argumento significa que se afirme todo a partir de lo cual éste es posible en su contexto ni las consecuencias que el autor extraiga de él, aunque así no se critique explícitamente.

§ 0.5

En la primera parte (sobre “La soledad”) se expone qué es la soledad como determinación entitativa y cuál es la manera en la que, a pesar de ésta, es posible que se halle el humano en un mundo en el que se enfrenta con otros entes y de cómo es posible que, a partir de aquí, ocurra la interacción, no sólo con lo ajeno de sí, sino con lo que él mismo es. También se hablará de la manera en la que esta soledad me determina a la actuación y de cuál es el fundamento a partir del que me muevo y de la manera en la que el ensimismamiento me llama a la realización (egoísta, desconsiderada).

En la segunda parte (sobre “La convivencia”) se explica la manera en la que se da la interacción en un plano vivencial con lo ajeno a mi entidad, con lo que permanece para siempre allende lo que soy, de la posibilidad de establecer un cierto vínculo de comunidad con ello y, más lejos aún, de la posibilidad de ir en pos de su bienestar y de su sola estancia sin interés físico-práctico en ello, queriendo que goce sin que luego para mí se consiga nada fuera del goce ajeno mismo.

En la tercera parte (“Del estar vivo”) se trata de las condiciones bajo las cuales se determina la actuación, de la manera en la que lo del mundo y su felicidad se juega en lo que soy y de la posibilidad de efectivamente realizar la pretensión perpetua por conseguir la mejoría. Se trata también del gran fracaso que esto representa, lo que —negando el sentido de la actuación— niega el sentido de vivir y de las maneras en las que se puede responder al encuentro con este sinsentido.

§ 0.6

Notas sobre la puntuación. Algunos signos —pocos— de puntuación se han utilizado de manera específica. Los corchetes (“[” y “]”) encierran siempre una expresión que puede sin problemas intercambiarse con la inmediata precedente, excepto dentro de una cita, en cuyo caso se usan para indicar que lo que contienen no aparece en la cita original; los pares de llaves (“{” y “}”) encierran siempre una expresión que puede —si se quiere— ser incluida en la lectura del texto para su mejor inteligencia o claridad; si fuere necesario abrir paréntesis dentro de paréntesis o corchetes en corchetes, se usará el mismo signo, con perdón de la poca elegancia. Las comillas dobles (“”) indican una expresión textual, en tanto que las angulares dobles («») indican una cita textual; si llegase a requerirse, se usará las comillas simples (‘’) o las angulares simples (‹›) dentro de las dobles respectivas. El texto en negritas designa un concepto importante. El énfasis se indica con cursivas y, cuando fuere preciso enfatizar otra expresión dentro de una ya enfatizada, se recurrirá al subrayado, y no a la vuelta a las redondas como es regla, para mayor precisión.

Al momento de citar, se pondrá la referencia en una nota al pie (indicada por una letra mayúscula voladita), incluyendo sólo al autor, al capítulo, al título de la obra y al número de página; los detalles de la edición (ciudad, editorial, año, etcétera), por si se quiere consultar el texto citado, aparecerán al final, en la “Bibliografía”, que está dispuesta en riguroso orden alfabético por autor.


  1. Esto, por supuesto, no significa que no existan bases sólidas para argumentar que, efectivamente, en el texto estudiado se dice lo que en esta Tesis se dice que se dice, sino que, aceptadas o no estas bases, esto no obsta para la cabal compresión de lo que se exprese ni mucho menos constituiría una debilidad en la argumentación.

Ni hablar, el mundo es mundo. Lo cual no obsta en el idilio auto‐lisonjero que vuelve cada vez que la maldad se regocija. Desprecio, poca cosa.