Nuestro conocimiento, invariablemente vinculado a la individualidad y a la limitación implícita en ella comporta necesariamente que cada cual pueda ser sólo uno, pero en cambio pueda conocer todo lo demás, siendo esta limitación la que genera la necesidad de la filosofía.

A. Schopenhauer
El mundo como voluntad y representación. II, § 19

Si no me muevo, me muero. No quiero morir todavía, pero qué flojera...